Estados Unidos prohíbe los drones chinos por motivos de seguridad e impulsa la producción nacional

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La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de los Estados Unidos ha prohibido de hecho los nuevos drones fabricados en países extranjeros, entre los que destacan los del líder de la industria china DJI y su competidor Autel, citando riesgos inaceptables para la seguridad nacional. Esta decisión, implementada el lunes, surge de un proyecto de ley de defensa de 2023 que generó alarmas sobre el dominio de los drones de fabricación china en el mercado estadounidense.

El auge del dominio chino de los drones

DJI actualmente controla aproximadamente 80% del mercado de drones comerciales en los EE. UU., con Autel muy por detrás. Estos drones se utilizan ampliamente en sectores críticos: agricultura, inspección de infraestructura, aplicación de la ley e incluso cine. La magnitud de su adopción hace que esta prohibición sea significativa, ya que altera los flujos de trabajo y las cadenas de suministro establecidos.

Temores de seguridad y sincronización estratégica

La justificación de la FCC se centra en el potencial de espionaje y sabotaje. Una revisión del gobierno estadounidense concluyó que todos los drones fabricados en el extranjero y sus componentes plantean riesgos para la seguridad nacional y la seguridad de los ciudadanos estadounidenses. El momento de este anuncio también es digno de mención: se produce antes de eventos importantes como la Copa del Mundo de 2026, las celebraciones de America250 y los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 2028, donde las amenazas con drones por parte de actores criminales u hostiles son una gran preocupación.

Reacciones de la industria: de la decepción a la oportunidad

La decisión ha provocado reacciones encontradas. DJI expresó su decepción y afirmó que las preocupaciones sobre la seguridad de sus datos carecen de pruebas y representan medidas proteccionistas. Mientras tanto, grupos industriales como AUVSI (Asociación Internacional de Sistemas de Vehículos Sin Tripulación) han acogido con satisfacción la medida, considerándola un paso necesario para reducir la dependencia estadounidense de China y reforzar la producción nacional de drones.

El impulso a la fabricación nacional

La prohibición tiene como objetivo incentivar el crecimiento de los fabricantes estadounidenses de drones. Empresas como Hylio, un productor de drones con sede en Estados Unidos, se beneficiarán de la reducción de la competencia. Los inversores ya están invirtiendo fondos para aumentar la producción nacional, en particular para los drones agrícolas utilizados en la fertilización de campos.

Las implicaciones más amplias

Esta decisión refleja una tendencia creciente de los gobiernos a priorizar la seguridad nacional sobre los mercados abiertos en tecnologías críticas. Estados Unidos no está solo en este enfoque: restricciones similares a la tecnología extranjera se están volviendo más comunes a medida que aumentan las tensiones geopolíticas.

Sin embargo, algunos profesionales de la industria reconocen los problemas a corto plazo. El operador texano de drones Gene Robinson, que depende de los drones DJI para la capacitación policial, admitió que la política perjudicará su negocio, pero reconoce la necesidad de independizarse de la fabricación extranjera.

En última instancia, la prohibición es una medida calculada para remodelar la industria de los drones a favor de la producción nacional, incluso si eso significa interrupciones a corto plazo y costos más altos. El efecto a largo plazo será una reevaluación de las cadenas de suministro y un enfoque renovado en asegurar tecnologías críticas dentro de las fronteras de Estados Unidos.