Los servicios de streaming están aumentando los precios en todos los ámbitos, y las principales plataformas como Spotify, Paramount Plus y Crunchyroll aumentarán las tarifas a principios de 2026. Esta tendencia, denominada “streamflation”, está obligando a los consumidores a reevaluar sus suscripciones o arriesgarse a facturas mensuales más altas. Si bien cancelar, rotar servicios o buscar descuentos son opciones, la realidad es que la mayoría de los espectadores probablemente se adaptarán en lugar de cortar la transmisión por completo.
Aumentos de precios recientes (2026)
Crunchyroll aumentó su suscripción básica “Fan” en $2 en todos los niveles en febrero, elevando los costos a $10, $14 y $18 por mes. El servicio también suspendió su opción gratuita con publicidad. Amazon Music Unlimited hizo lo mismo, aumentando los planes individuales a $13 (o $12 para miembros Prime) y los planes familiares a $22. Paramount Plus aumentó su plan Essential a $9/mes y Premium a $14/mes en enero. Spotify agregó $1 a su plan Premium Individual, ahora $13/mes, y ajustó otros niveles en consecuencia. Sling TV también aumentó los precios de sus paquetes Blue en mercados selectos, aumentando los costos entre $4 y $9 dependiendo de la disponibilidad de la estación local.
Aumentos de precios en 2025: un precedente
Los aumentos de 2026 no son aislados. En 2025, HBO Max (ahora Max) aumentó los precios en sus niveles con y sin publicidad entre 1 y 2 dólares al mes. Disney Plus, Hulu y ESPN Plus también experimentaron aumentos, aunque Hulu sin publicidad y el paquete Disney Plus/Hulu se mantuvieron sin cambios. Philo aumentó su plan Core en $5 a $33/mes, mientras que Apple TV Plus aumentó su precio a $13/mes. Peacock aumentó sus niveles Premium en $3 y Netflix aumentó los precios de sus planes basados en publicidad, Estándar y Premium entre $1 y $2,50 por mes.
Por qué esto es importante
Estos aumentos de precios indican un cambio en el panorama del streaming. Las plataformas ahora están priorizando la rentabilidad sobre el rápido crecimiento, lo que sugiere que la era del contenido barato e ilimitado ha terminado. Las medidas están impulsadas por los crecientes costos de producción, la competencia por contenido exclusivo y la necesidad de justificar las inversiones en programación original. Para los consumidores, esto significa facturas mensuales más altas o decisiones difíciles sobre qué servicios conservar.
La tendencia también plantea dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo. A medida que los precios aumentan, algunos espectadores pueden volver a la televisión tradicional o buscar alternativas más baratas. En última instancia, el mercado decidirá si los servicios de streaming pueden mantener su dominio mientras aumentan los costos.






























