Una nueva empresa intenta alterar fundamentalmente la experiencia humana resolviendo una de nuestras limitaciones biológicas más antiguas: la tendencia a olvidar. Engramme, una startup cofundada por el profesor de la Facultad de Medicina de Harvard, Gabriel Kreiman, afirma haber desarrollado un algoritmo que podría otorgar a los humanos “una memoria perfecta e infinita”.
De LLM a LMM: una nueva frontera cognitiva
Si bien gran parte de la conversación actual sobre IA se centra en modelos de lenguaje grande (LLM) como ChatGPT, que predicen y generan texto, Kreiman está girando hacia lo que él llama “Modelos de memoria grande” (LMM).
El concepto central implica el uso de IA para agregar y recuperar datos de la enorme huella digital de una persona. En lugar de depender del cerebro biológico falible para almacenar cada detalle, esta tecnología tiene como objetivo crear un depósito digital de la vida de un individuo, permitiendo la recuperación casi instantánea de información.
Kreiman describe esta misión como una “lucha contra el olvido”, sugiriendo que nos acercamos a una “Singularidad de la Memoria”, un momento crucial en la evolución humana donde la permanencia tecnológica evita la necesidad biológica del olvido.
Implicaciones económicas y profesionales
Los fundadores de la startup sostienen que esta tecnología no será simplemente una conveniencia personal sino un cambio estructural en el funcionamiento de la sociedad. Predicen que la “memoria perfecta” remodelará las profesiones de alto riesgo, entre ellas:
- Medicina: Permitir que los médicos recuerden cada mínimo detalle del historial médico de toda la vida de un paciente.
- Ley: Permitir el acceso instantáneo a cada precedente, documento y testimonio.
- Ingeniería y artes: Proporcionar a los creadores una cadena ininterrumpida de inspiración y datos técnicos.
Para hacer realidad esta visión, Engramme supuestamente busca recaudar 100 millones de dólares, con una valoración objetivo que alcanza los 1000 millones de dólares.
La tendencia de la inmortalidad digital
Engramme está entrando en un panorama cada vez mayor de empresas que exploran la “inmortalidad digital” y el aumento cognitivo. Este campo está pasando de la ciencia ficción a la realidad comercial a través de varios enfoques diferentes:
- Avatares virtuales: Empresas como StoryFile utilizan video y audio para crear avatares interactivos, lo que permite a los usuarios “interactuar” con una versión digital de una persona después de su fallecimiento.
- Simulación de comportamiento: Los gigantes tecnológicos como Meta ya están explorando formas de utilizar LLM para simular la personalidad de un usuario en función de su actividad en las redes sociales, creando efectivamente un proxy digital que puede “actuar” en su nombre.
- Interfaces cerebro-computadora (BCI): Si bien el medio específico para la recuperación de la memoria de Engramme aún no está confirmado, gran parte de la investigación en este campo apunta hacia interfaces neuronales directas para cerrar la brecha entre los datos digitales y el pensamiento biológico.
Las preguntas sin respuesta
A pesar de las ambiciosas afirmaciones, quedan varias preguntas críticas con respecto a la implementación de dicha tecnología. ¿Cómo se accederá físicamente a los datos: a través de un dispositivo portátil, un teléfono inteligente o un implante neuronal directo? Más importante aún, ¿cómo se gestionarán la privacidad y las implicaciones éticas de almacenar un registro “perfecto” de una vida humana?
“La humanidad ha estado luchando contra el problema del olvido desde los albores de los tiempos”, señaló el profesor Kreiman, señalando un cambio de la evolución biológica al aumento tecnológico.
Conclusión
Engramme representa un intento audaz de fusionar la neurociencia con la inteligencia artificial para eliminar el olvido humano. Si tiene éxito, la transición de la memoria biológica a los “grandes modelos de memoria” podría redefinir la experiencia profesional y el concepto mismo de identidad humana.































